El regreso

Después de 4 meses en el dique seco por fractura de tibia vuelvo a sentir el viento en la cara a ritmo de pedal. Atrás quedaron mis sesiones matutinas de rehabilitación y tardes de rodillo viendo las clásicas de primavera por tv.

Ya no recordaba lo que era salir con la flaca en las tardes de verano. Pedaleo con la ilusión del primer día y el cerebro no deja de procesar información mientras la carretera serpenteante me guía por los paisajes de la sierra madrileña. Poco a poco los km se van acumulando en las piernas y las primeras subidas no tardan en llegar. El silencio acompaña mi ruta y solo es roto por el sonido ensordecedor de las chicharras que anuncian que la ascensión se hará realmente dura.

Todo se vuelve en tu contra. El aire caliente entra con fuerza y el calor que emana del asfalto se deja sentir en las piernas. Tiro de bidón para calmar la sed pero los tragos de agua son fogonazos de fuego para la garganta. La fatiga poco a poco se adueña de tu cuerpo y comprendes el significado de la palabra sufrimiento.

Las piernas me van a estallar y el calor abrasador solo alimenta el aliento entrecortado y las pulsaciones elevadas. Alzo la mirada y diviso a lo lejos pintadas blancas sobre el rugoso asfalto que anuncian el final de puerto. No sabes como, pero te sobrepones ante semejante agotamiento lanzando la bicicleta en busca de más cadencia

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One thought on “El regreso

  1. Enhorabuena Juan! Tienes un verano por delante para ponerte como siempre has estado. Buenas rutas!

    Juan Fco

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