Crónica de los 10.000 del Soplao, el Infierno del Norte

Son las 5:00 AM y suena el despertador. Es hora de ponerse en pie para el gran reto de la temporada, los 10.000 del Soplao.

La noche anterior lo dejé todo preparado, así que solo tengo que preocuparme de desayunar bien. Un café con leche, dos huevos revueltos y dos trozos de pan con mantequilla y mermelada serán mi desayuno para antes de la prueba.

He quedado con Marcos y su mujer Raquel en la estación de autobuses de San Vicente de la Barquera a las 6:00 AM para poner rumbo a Cabezón de la Sal, lugar desde donde saldrá la prueba.

Conmigo viaja mi afición cántabra, Elisa, Vero, Candi y más tarde se unirá Raúl.

Esta nublado y refresca un poco. No hay problema porque en la mochila llevamos todo el equipaje necesario según la climatología, tanto de primavera como de invierno.

Decidimos que lo mejor será salir con pantalón corto, unas perneras, camiseta interior de verano, maillot y chaqueta cortavientos. Por ahora nos pondremos los guantes de invierno y los finos los guardaremos en el bolsillo del maillot junto al chubasquero. En Cantabria el tiempo suele ser inestable y la jornada de hoy puede hacerse muy larga.

Es muy pronto y ya estamos colocados en la línea de salida. Mínimo tendremos a unos 1.000 ciclistas delante nuestro. Es hora de tirar de móvil y localizar a Álvaro que ha venido con su mujer Elvira. Poco a poco van llegando más corredores y en breve la vista se pierde entre la montonera de bikers.

Salida de los 10.000 del Soplao, Cabezón de la Sal

Madre mía, falta más de 1 hora y media para que den la salida. El tiempo pasa volando entre tácticas de equipo, historietas y risas. Me gusta mucho ver el brillo en los ojos de Marcos y Álvaro. Se nota que hay muchas ganas e ilusión puestas en el día de hoy.

Suena la traca, indicativo de que ya son las 8:00 AM y la cuenta atrás comienza al ritmo de AC/DC. Hora de activar nuestro sentido arácnido y no bajar la guardia. Hay que estar atentos a posibles enganchones. Nos deseamos mucha suerte entre nosotros y nos lanzamos a la aventura. El ambiente es insuperable. Hay gente por todas partes animando al paso de los ciclistas. Tengo la piel de gallina y las pulsaciones empiezan a subir.

Salida Los 10000 del Soplao

Pancarta de salida de los 10000 del Soplao

Cruzamos por debajo de la pancarta de salida de los 10.000 del Soplao y marcamos un ritmo alto para poder adelantar al mayor número posible de ciclistas, ya que las primeras rampas son decisivas para no echar pie a tierra. Me resulta complicadísimo ganar posiciones entre tanto personal. Durante toda la ascensión veo muchos enganchones y varias caídas. Hay que estar muy atento sobre todo en las bajadas.

Van pasando los primeros kilómetros y van cayendo las primeras cimas… Santibañez, Alto de San Cibrian, San Vicente del Monte, Alto de Carrancias….

Llegamos al primer punto negro de la ruta, la ascensión desde La Cocina a La Florida. Es súper importante cuidar la mecánica de la bici, ya que si este tramo esta embarrado puede ser una carnicería. Su suelo arcilloso y sus rocas muy resbaladizas son un auténtico infierno. Tenemos suerte, el tramo no presenta apenas barro y aunque algunas zonas están resbaladizas se suben bastante bien.

Rumbo a las Cuevas del Soplao

Ya estamos en La Florida y enlazamos con la carretera que nos conducirá a las Cuevas del Soplao. Este tramo lo conozco a la perfección dado que es mi zona de entrenamiento con la flaca. Hay que mantener un buen ritmo de subida hasta llegar arriba, ya que es un buen lugar para remontar varias posiciones. Mi objetivo es no parar en el primer avituallamiento pero finalmente me veo obligado a reponer líquidos por el elevado ritmo marcado desde el inicio.

Me lanzo por la primera bajada técnica según la organización, que va desde Las Cuevas del Soplao a Celis. La bajada no presenta ningún tipo de complicación aparente y acabamos desembocando en la carretera que nos conducirá desde Celis a Carmona.

Descenso desde las Cuevas del Soplao hacia Celis

Monte Aa

Una vez en la carretera busco una buena grupeta para no gastar inútilmente fuerzas y llegar lo más entero a la segunda subida complicada de la jornada, el Monte Aa. Con sus poco más de 3 kilómetros de subida, encontramos tres rampas de cemento rayado. Dos de ellas al 15% de desnivel, la primera apenas 300 metros al inicio de la subida y la segunda a 400 metros. Relajamos las piernas y en unos escasos 400 metros nos enfrentamos a otra rampa de cemento de 600 metros con un 19% que se retuerce como una culebra mientras dura la ascensión.

Es increíble ver al público arremolinado en los tramos de mayor dificultad animando a los ciclistas con cencerros, megáfonos, etc… es una locura.

Ahora toca bajada rápida por pista hasta llegar a Ruente. Una vez allí cruzaremos el puente de la Fuentona para coger un camino asfaltado con una ligera pendiente que nos conducirá al segundo avituallamiento situado en Ucieda. Llevamos 65km en las piernas y es hora de reponer fuerzas, ya que desde mi punto de vista ahora comienza el verdadero Soplao.

Alto de Tordías y el Alto del Moral

Afronto la segunda subida más larga de la prueba. Sus 12.5 Km con un porcentaje medio del 6.4% y un máximo del 12% puede hacer mucho daño si no dosificamos.

Hombre Martín, ¿qué tal? Es uno de los amigos que ha venido desde Barcelona para realizar los 10.000 del Soplao junto a Sergi y mi gran amigo Luigi. Los primeros kilómetros discurren por zona boscosa con tramos de asfalto viejo y grija con un 9.3% de media y un desnivel máximo del 12%. Una vez superado el monte bajo, la pista se vuelve más regular y el desnivel baja a un razonable 5.3%. Aprovechamos a comer y beber porque todavía queda un tramo donde el terreno se endurecerá considerablemente antes de coronar. La conversación fluida y el buen ritmo de ascensión hacen que los kilómetros pasen volando.

Es increíble las vistas que hay al coronar el puerto. Tomamos un gel y a dar pedales que nos espera un descenso bastante rápido por pista que nos conducirá a Juzmeana.

Volvemos a otro tramo de carretera donde rodamos en pelotón hasta Bárcena Mayor. Las piernas van frescas y estamos tentados en varias ocasiones a saltar de la grupeta, pero hay que ser inteligente y seguir guardando.

Llevamos 92Km en las piernas cuando atravesamos el increíble pueblo de piedra de Bárcena Mayor. Mi compañero de ruta, Martín, comienza a tener problemas estomacales a causa de un plátano que ingirió en uno de los avituallamientos. Una coca-cola lo puede todo, así que para adentro.

Alto de Cruz de Fuentes

Comenzamos la ascensión al Alto de Cruz de Fuentes. Esta subida con sus 16 Kilómetros es la de más larga de la prueba y también la que nos lleva a la cota más alta. Los primeros 4 Kilómetros de ascensión son muy cómodos con una pendiente media del 6.6% y rampas máximas del 13%. La pista fluye paralela al curso del río adentrándonos por un bosque digno del Señor de los Anillos. A partir de ahora la ascensión se vuelve mucho más exigente con una pendiente media del 8%. Hay que mantener la cabeza fría y no gastar demasiadas fuerzas.

Subida hacia el Alto de la Cruz de Fuentes

Una vez coronado el puerto, aprovechamos a comer y beber mientras disfrutamos de las espectaculares vistas de la Reserva del Saja. En el horizonte podemos divisar nuestro siguiente destino, el Alto de Ozcava, pero antes deberemos descender a tumba abierta por un rápido y peligroso descenso al barranco Queriendo.

Alto de Ozcava y Alto Venta del Mostajo

Es momento de ser precavidos, el cansancio se va acumulando y puedes irte al suelo si te despistas un poco. Los primeros 2.300 metros del descenso comienzan suaves pero poco a poco el desnivel va aumentando hasta entrar en una zona muy rota de piedras con un desnivel medio del 23% que se hace realmente peligroso. Mientras descendemos vemos los primeras caídas que se cobra la bajada.

Descenso del barranco Queriendo hacia Ozcava

Salvado el descenso comenzamos la subida que va desde Oscava hasta el Alto de la Venta del Mostajo. Son un total de 2900 metros con una pendiente media del 5% y máxima del 10% que se hace muy llevadera. Arriba nos espera el avituallamiento, una coca-cola, una barrita y pasar por enfermería para solucionar los problemas de espalda que Martín lleva sufriendo desde hace varios kilómetros.

Descenso rápido de 12 kilómetros por pista dura que te deja las manos rotas. Una vez finalizado volvemos a la carretera y tirando de pelotón llegamos al tramo de 3.100 metros que nos conducirá de Correpoco a Llendemozo. Las primeras rampas son muy exigentes en desnivel para luego suavizar y empezar a ser un infierno para mi rueda de 26 debido a la sucesión de piedras y losas resbaladizas que en algún tramo me hacen poner el pie en tierra. Aquí las ruedas de 29 se mueven como pez en el agua y poco a poco Martín me va sacando metros.

Una vez arriba diviso la temida subida del Negreo también conocido como Moscadoiro, indicativo de que el final de la prueba esta cerca, pero antes tendremos que sufrir mucho para coronarlo. Me lanzo cuesta abajo y en el tramo de carretera vuelvo a enlazar con Martín y le pongo en preaviso de lo que nos espera, 6 Kilómetros de dura ascensión.

El Negreo

“Dicen que el Señor del Mazo se esconde en cada curva del Negreo esperando muy pacientemente a sus víctimas”.

Abandonamos la carretera y en un giro de 90 grados nos encontramos la primera de las cuatro rampas de cemento rayado que superan con creces los 20%. El público concentrado en los laterales de las exigentes rampas, anima como si de una etapa del Tour de Francia se tratase. Entre el ruido de cencerros y griterío, escucho gritar mi nombre. Allí se encuentran Raquel y Elvira dándolo todo. Que bien sienta cuando escuchas tu nombre, da alas.

Una vez superado este duro tramo, la pista suaviza pasando por un pilón de agua donde esta situado el avituallamiento, el cual rápidamente dejamos atrás. No es momento de parar porque con cada metro que avanzamos la cosa se complica más y más.

Martín pone un ritmo fuerte del que me veo obligado a desconectar si quiero coronar. Mantengo la cabeza fría marcándome un ritmo capaz de soportar en estos primeros kilómetros extremadamente duros.

Poco a poco veo como Martín me va sacando más metros hasta casi desaparecer. Va como una moto.

Yo continuo reservando gasolina, contando los tramos de asfalto rayado. Se que el cuarto es el último de ellos y a partir de aquí “suaviza”. El último de ellos se me atraganta y voy subiendo con todo puesto. Este trozo es demoledor. Es mejor mantener la mirada baja y no subirla para no hundirte moralmente. Superado el repechón, aprovecho el leve descansillo para tomarme un gel y bajar coronas.

Ahora es el momento de soltar todos los caballos guardados hasta llegar arriba. Voy adelantando a mucha gente en este tramo y veo a varios ciclistas completamente acalambrados en los laterales de la pista. Sin darme cuenta adelanto a Martín. Me dice que tire, así que subo a fondo. El último repecho del 13.8% lo subo prácticamente volando.

Consigo coronar el Negreo y ahora es casi todo bajada excepto algún pequeño tramo de subida en la Collada de Carmona. Tiro de plato y bajo coronas… sacando todas las reservas que quedan en mi cuerpo.

Los kilómetros caen como churros y después de una rápida bajada de pista salgo de nuevo a la carretera de Ruente. Mis piernas ya llevan 157Km y ahora lo que queda es todo carretera. Bloqueo la horquilla y meto todo el desarrollo. Esta vez no voy a engancharme a ningún pelotón, así que decido marcar un ritmo muy alto y el que quiera cogerme rueda ya sabe lo que le toca. Mi contrarreloj individual acaba de comenzar y mientras pedaleo con rabia, cientos de recuerdos asaltan mi cabeza…

El ambiente es ensordecedor e impresiona ver la cantidad de gente que hay esperando ver pasar a los ciclistas. Entramos en la recta de Cabezón de la Sal a mucha velocidad, abordamos la última curva cerrada y cruzo la línea de meta en 9 horas y 48 minutos.

Llegada de los 10000 del Soplao

Elisa, Vero, Raúl y Candi me están esperando en la línea de meta. Que bien sienta el volver a ver a la gente que quieres y poder compartir con ellos este momento que también es suyo.

He conseguido el reto del Infierno del Norte y hoy me siento especial.

 

 

 

 

 

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7 thoughts on “Crónica de los 10.000 del Soplao, el Infierno del Norte

  1. Marcos Maccio

    Vaya jornada Juan, una pasada!!!
    Enhorabuena por ese tiempazo que marcaste. Fue un placer para mi poder compartir este reto contigo y con Alvaro.
    Esto recién empieza, a disfrutar de este momento y a pensar en el próximo reto.
    Éxitos!!!

  2. Alvaro

    Gran crónica y gran carrera Juan. Enhorabuena por todo.

  3. Elisa

    Emocionante crónica y como ya te dije… Orgullosa de ti. Enhorabuena una vez más!!!

  4. angel

    Juan. Excelente crónica. Queda claro la dureza de esta mitica prueba que has conseguido terminar con matrícula.

  5. Juan Fco

    Impresionante, Juan. Solo leyendo, cansa. Y con tiempazo! Habrá un antes y un después del Soplao. Enhorabuena !!!

  6. Juan Fco

    Impresionante. Solo leerla te hace encogerte. Hay un antes y un después del Soplao. Este es un reto. Enhorabuena !!

    • Juan

      Este reto no hubiera sido posible sin el apoyo incondicional de mi familia y en especial de Elisa y al gran apoyo de mi segunda familia, los Boulder

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